Algunas veces siento sinceros deseos de matar a mis compañeros de trabajo. Sobre todo a los que piensan que pueden decir lo que se les venga en gana porque, claro, trabajan con chicos. ¿De qué los van a acusar? Yo intento no pelearme, pero mi cara de pocos amigos habla por mí, en algunas escuelas no voy a la sala de profesores. Es insalubre, lo juro. Pero igualmente algunas veces tengo que escuchar boludeces en la formación previa a la salida:

Profesor pelotudo (a un alumno):

¿Qué hablás? ¡¿Por qué no te callás de una vez nene?!

Alumno de 5to grado:

sdjfglgfgk (no escuché)

Profesor pelotudo (al alumno):

Aparte ese no es tu lugar en la fila, ¿qué te hacés el alto si sos un enano?

Aclaro que es un profesor de Educación Física y los odio en general.