Gracias a un blog que me gusta mucho: Mide / No Mide, encuentro esto sacado de acá:

“Una ola de inflación por suba de los precios de los alimentos se mueve a través del mundo, dejando protestas y gobiernos sacudidos a su paso. Por primera vez en 30 años protestas por alimentos están surgiendo en muchos lugares al mismo tiempo. En Bangladesh hay estallido; incluso China está preocupada. En el resto del mundo, la crisis de alimentos de 2008 testeará la afirmación de Amartya Sen, un economista indio, acerca de que las hambrunas no ocurren en democracia”.

La hambruna habitualmente significa hambre masiva. Las medidas de la crisis actual son miseria y desnutrición. Las clases medias en países pobres están dejando de lado planes de salud y dejando de lado la carne de manera de poder tener tres comidas al día. Los pobres, esos con dos dólares por día, sacan a sus hijios de las escuelas y dejan de comer vegetales, de manera de poder pagar por arroz. Los que viven con un dólar por día dejan de lado la carne, los vegetales y una o dos comidas diarias para pagar por un plato. Los desesperados -con 50 centavos por día- se enfrentan al desastre”.

Mientras tanto, en la Argentina, un grupo de productores agropecuarios realizó un lock out patronal con cortes de ruta por tiempo indeterminado que provocó desabastecimiento en las grandes ciudades e hizo subir artificialmente el precio de los alimentos para conservar sus actuales niveles de ganancias. Esto no lo dice The Economist. Lo digo yo. Digo, para ponerle perspectiva a la cosa.