Como les conté unos posts atrás trato de evitar la sala de maestros. Es insalubre por varios motivos: no se puede respirar por el humo, te chocás con bolsas llenas de cachivaches, están a los gritos haciendo cuentas para saber cuánto falta para el próximo feriado, te enchufan el librito de avón, te piden que les cebes mate, te critican por no ser gorda y siempre, siempre hay dulce de membrillo pegoteado en la mesa.

No son todas iguales. Hay varios tipos de docentes, pero las que se juntan en la sala de maestros son dos: Las madres de 8 pibes y las trash.

Características principales:

Las madres de 8 pibes Las Trash
Tienen más de 3 hijos y una se llama “Brisa” No tienen hijos
Hablan bien de sus maridos (prefesores) Hablan mal de sus novios de turno (remiseros)
Sus maridos cortan el pasto los domingos y van a la casa de la suegra a comer asado Sus novios las llevan en el auto a aeroparque a tomar mate
Hicieron la casa atrás de lo de la madre/suegra Alquila depto trash y “novio de turno” vive de arriba
Se jactan de alquilar un depto en la costa Le bancan las vacaciones al novio de turno (van al norte)
Venden Avon o similar Compran Avon o similar
Ceban mate Nunca ceban mate
No fuman Fuman 40 cigarrillos por día
Se tiñen de rubio platinado (y dicen que de chiquitas eran rubias) Se tiñen con Issue rojo fuego
Usan ropa grande Usan ropa de Scombro (lo juro)
Tratan a sus alumnos como si fuesen pelotudos Ignoran a sus alumnos
Chupamedias de los directivos Sólo piensan en levantarse al profe de educación física
Comen bizcochitos de grasa don satur a morir Comen bizcochitos de grasa don satur a morir



No hay otra. Si bien son distintas, el amor a la grasa de los bizcochitos Don Satur las une. El mate y los bizcochos son testigos de los planes para hacer paro los viernes o lunes, de la crítica a las docentes que planificamos las clases o la venta de conjuntos “Marcela Koury” o “Selú”.