Hoy me encontré este gatito en la parada del 188 en Villa Albertina. Escuché sus gritos y traté de no hacerme cargo, como lo hago cada vez que veo un perro muerto de hambre o de frío. Trato de no mirar, veo al pasar pero no me detengo porque son tantos que sería imposible salvarlos a todos. No voy a especificar en qué condiciones encontré a Ernesto porque sonaría morboso, pero créanme que la escena era horrible. La cuestión es que ahora está en casa, ya lo llevé a la veterinaria y me dijo que tiene menos de veinte días. Mi novio (Mr. Grouch, from now on) casi me mata. Él dice que es el orden de la naturaleza, que no sufren, que humanizo a los animales, que lo tendría que haber dejado donde estaba. Yo entiendo que hay muchos gatos y perros abandonados pero no sé por qué no me contuve con este y me lo traje. Mr. Grouch dice que soy una ridícula. ¿Ustedes qué opinan?

BTW, no me voy a quedar con Ernesto, si saben de alguien que lo quiera, avisen. :)