Gente rara


Iba a postear acerca del aniversario de la independencia, del precioso acto que presencié el martes o de las ganas con las que mañana celebraremos otros dos más en distintas escuelas. Pero no puedo, porque no dejo de pensar en el episodio donde unos alumnos del Polimodal nro. 8 de Temperley filmaron a su profesora, quien ni se inmutó cuando uno de ellos colocó un preservativo en su cabeza ni cuando le quemaron el pelo.

Yo conozco a esta mujer. Y créanme que ya he hablado de ella con mi familia y amigos. Es impresentable. No puedo creer que esté dando clases, porque no debería hacerlo. Ella dice que hace veinte años que es docente, pero me consta que no sabe nada de nada. Tiene trabajo porque en la provincia casi cualquiera puede trabajar, simplemente con tener algún certificado que demuestre que estudiaste el idioma en algún momento de tu vida, ya es suficiente. Hay que cubrir muchos cargos, entonces, en las aulas, hay personas que no tienen idea de cómo llevar una clase adelante, no saben nada de la metodología que se debe emplear ni qué técnicas usar; no planifican, improvisan. Para que se hagan una mejor idea del asunto, estas personas pueden enseñar dos tiempos verbales en una misma clase, aunque sus alumnos no sepan los pronombres personales. No les importa y nadie las controla.

Esta mujer no tiene buena presencia, es sucia y no creo que esté en sus cabales, ya que no cuida su higiene personal.

Que esté trabajando es una falta de respeto hacia los alumnos, ellos no merecen perder el tiempo con una mujer que no tiene idea de dónde está parada. No quiero defenderlos, pero trabajo en escuelas mucho más violentas que esa, y creo férreamente que no hubiesen hecho lo que hicieron con una profesora real. No creo que a mí me hubiese pasado, por ejemplo. Y no lo digo para hacer alarde de mi desempeño como docente, creo que llegaron a ese punto porque ella ignoró muchas otras agresiones que, previamente, se fueron dando con su consentimiento. No entiendo a la otra docente que daba clases como si nada mientras un alumno la agredía y otro la filmaba. Basta. Esta gente tiene que recibir una sanción. No es el caso de una moza inútil que te trae el café frío o se equivoca de empanada, los docentes que no están aptos para ejercer le hacen daño a sus alumnos. Y no me vengan con que hoy en día las aulas son peligrosas, sí, lo acepto, pero nadie nos obliga a enseñar.

A los alumnos hay que sancionarlos, sí, pero a ella también. No puede seguir entrando a otras aulas a seguir con esa improvisación, porque los chicos lo perciben y rechazan la materia. Si ella estuviera sana, trabajaría dando clases particulares desde su casa o buscaría otra cosa para hacer, porque es claro que no puede ejercer su tarea. Y si no me creen, miren:

¿No parece un chiste? Si quieren pueden buscar el video donde ella habla de lo sucedido y queda claro que no puede hilar una frase coherente. Es muy triste.

Por último: Creo que muchas agresiones se dan porque el docente pide ayuda y no encuentra respuesta por parte de la dirección. Cuando esto ocurre, los alumnos se permiten actitudes inaceptables porque saben que el profesor no puede hacer demasiado. Igualmente creo que en este caso, ni la profesora ni los directivos tienen excusa. Son un desastre.

El viernes hubo paro de auxiliares, o sea, la escuela se queda sin gente para cocinar y limpiar. ¡Escenario perfecto para suspender las clases!

Las maestras saltaban en una pata. En una de mis escuelas, la directora decidió llevar a cabo la jornada normalmente, permitiendo que algunas mamás que quisieran ayudar, se encargaran de cocinar algo sencillo y limpiar los baños para que los chicos no perdieran un día de clases. Pero claro, se encontró con la negativa de un grupo de docentes sin sentido de la dignidad, que, sin rodeos, abiertamente, expresaron su ira cortando la luz a escondidas.

Sí. Ellas ya habían preparado todo el jueves por la tarde: le dijeron a los chicos que no habría clases y les pidieron expresamente que se quedaran en casa.

Pero el viernes temprano, la directora estaba ahí, la puerta abierta y las maestras decidieron hacer la “travesura”. Luego de unos minutos sin luz, la directora pidió ayuda a un papá, el cual se encargó de solucionar el problema, y las maestras, quejándose, alentaban a los chicos que iban entrando a que volvieran a su casa, todo esto sin ningún tipo de pudor, delante de la directora y de los padres.

El día transcurrió normalmente pero con pocos chicos, sólo vinieron los que no faltan nunca: Luz y David, por ejemplo. Porque para ellos la escuela es la mejor parte de su día, el lugar donde se sienten queridos y atendidos, sin caos, sin frío. Donde pueden comer todos los días, donde tienen su espacio.

¿Por qué se lo vamos a negar?

Yo recibí a mis chiquitos con un abrazo fuerte, David me dijo: -Qué bueno que hay clases, ¿no?

Yo recordé que cuando era chica, un día sin clases era divertido. Me sentí triste por ellos, pero más triste por mis compañeras, que piensan que su tarea es tan irrelevante que un día sin llevarla a cabo no le hace mal a nadie.

Sí, ¿qué esperaban? Así como se asocia a las prostitutas de pueblo con los camioneros, a las docentes se nos asocia con los remiseros.

Es la prueba de fuego: en cuanto te tira onda un remisero ya sos docente de la provincia.

Lo que me pasó ayer es como una anécdota de Feminoides, pero patética y en la villa.

La historia del día comienza con Rubén llevándome de una escuela a otra en su cascajo oxidado, un simple viaje de quince minutos le bastó para abrirse y contarme su vida.

El remisero sufrió un hurto importante por parte de su ex-novia, quien le hizo sacar un crédito y en cuanto tuvieron la plata en la mano se fue con el botín a Dios sabe dónde. La había mantenido durante los seis años de noviazgo (él laburaba y ella lo esperaba con el mate y los bizcochitos de grasa) y por supuesto la tenía como a una reina: le compraba ropa de Scombro, la llevaba al tenedor libre más lujoso de Lanús, le pagó el vestido de quince a la hermana, le compró un perro de raza. Él hizo de todo por la relación, pero la chica resultó ser una ingrata.

Convengamos que mi pretendiente estaba dándo lástima de entrada, al contar todo esto yo no hice más que reír a carcajadas y confesarle que no podía ser tan inocente! Rapidamente cambió su táctica y les juro que en menos de diez minutos armó otra historia con todas sus cualidades más sus ideas a futuro. no escuché demasiado, recuerdo frases como:

* “Yo no me bajo del remis hasta que no hago 80 pesos”

* “Nosotros (el perro de raza y él) vamos de vacaciones a la costa”

* “Tengo tarjeta shopping”

* “Hay un pool en Lanús que quiero que conozcas”

* “Quiero ser policía, porque se gana bien”

* “vos tenés pinta de inteligente, te debe gustar el reggaeton y todo eso”

Un momento muy patético, imaginen que quería explicarle todo desde un principio, que no se puede atraer a nadie con ese discurso, pero no había tiempo, ya estabamos en la escuela.

Antes de bajarme me dijo:

Remisero loser:

Tengo un regalo para vos

yo:

ah, sí? que bueno! (con cara de sarcasmo)

Remisero loser (dándome una rosa y una foto pegada con cinta al tallo):

Es la foto de Zeus y yo en nuestras vacaciones en Las Toninas

yo:

Uau, qué loco. Che, buenísimo todo, pero me tengo que bajar.

Remisero Loser:

Bueno, ¿te gustó mi regalo?

yo:

Uff! no sabés! no sé cómo hice para vivir 25 años sin esto! (risas)

Remisero loser:

Qué mala! Te hacés la mala, porque tenés cara de buena.

yo:

Bueno, ya fue suficiente, todo bien, pero tengo novio, vivo con él hace mucho, bla bla, chau y gracias por traerme.

Remisero loser:

Ya te voy a sacar buena a vos! (levantando una ceja)

yo (con cara de asco + S.O.S):

No! basta! ¿cómo abro la puerta? ¿no entendés nada de lo que te digo? chau, todo bien pero NO!

Remisero:

No, pará, me vas a romper la manija, ya me bajo y te abro

Finalmente pude escapar del remisero, costó, pero pude. Digan la verdad: ¿no soy re tap?

La gilada va a festejar el 25 de mayo acá o acá. No sé qué harán ustedes, yo me voy con el padre Pío que “la rompe” en Pompeya con su guante loco.

Guante mágico

Ya lo decía Karl Marx…

Como les conté unos posts atrás trato de evitar la sala de maestros. Es insalubre por varios motivos: no se puede respirar por el humo, te chocás con bolsas llenas de cachivaches, están a los gritos haciendo cuentas para saber cuánto falta para el próximo feriado, te enchufan el librito de avón, te piden que les cebes mate, te critican por no ser gorda y siempre, siempre hay dulce de membrillo pegoteado en la mesa.

No son todas iguales. Hay varios tipos de docentes, pero las que se juntan en la sala de maestros son dos: Las madres de 8 pibes y las trash.

Características principales:

Las madres de 8 pibes Las Trash
Tienen más de 3 hijos y una se llama “Brisa” No tienen hijos
Hablan bien de sus maridos (prefesores) Hablan mal de sus novios de turno (remiseros)
Sus maridos cortan el pasto los domingos y van a la casa de la suegra a comer asado Sus novios las llevan en el auto a aeroparque a tomar mate
Hicieron la casa atrás de lo de la madre/suegra Alquila depto trash y “novio de turno” vive de arriba
Se jactan de alquilar un depto en la costa Le bancan las vacaciones al novio de turno (van al norte)
Venden Avon o similar Compran Avon o similar
Ceban mate Nunca ceban mate
No fuman Fuman 40 cigarrillos por día
Se tiñen de rubio platinado (y dicen que de chiquitas eran rubias) Se tiñen con Issue rojo fuego
Usan ropa grande Usan ropa de Scombro (lo juro)
Tratan a sus alumnos como si fuesen pelotudos Ignoran a sus alumnos
Chupamedias de los directivos Sólo piensan en levantarse al profe de educación física
Comen bizcochitos de grasa don satur a morir Comen bizcochitos de grasa don satur a morir



No hay otra. Si bien son distintas, el amor a la grasa de los bizcochitos Don Satur las une. El mate y los bizcochos son testigos de los planes para hacer paro los viernes o lunes, de la crítica a las docentes que planificamos las clases o la venta de conjuntos “Marcela Koury” o “Selú”.

El viernes fuimos al teatro con mis alumnos de 4to grado de la escuela de Budge. Las maestras vendimos rifas, pusimos plata, pedimos descuentos, ya que la entrada+bus estaba $8.50 y pocos podían pagar esa cantidad. Pero todo fue alegría para los chicos, ninguno había ido a un teatro antes, tampoco a un lugar tan “lujoso”. Estaban entusiasmados con todo. Fue increíble ver sus caritas sonrientes.

Como llegué temprano a la escuela, esperé un rato en la cocina, con las auxiliares. Juro que traté de entablar conversación, pero me sentí outsider total. A continuación un pedacito de la charla con la que me encontré:

Auxiliar 1:

JAAAAA SÍII, ESA ES UNA YEGUA DE MIERDA, LA HIJA DE PUTA ANDUVO CON MI MACHO, VOS LA CONOCÉS, NO?

Auxiliar 2:

SÍI, COMO NO LA VOY A CONOCER A ESA CONCHA SECA, EL MARIDO SE MATÓ, EL MUY PELOTUDO

Auxiliar 1:

SÍIII, EL CULEADO SE PUSO EN PEDO Y SE QUEDÓ DORMIDO EN LA VÍA, Y LE PASÓ EL TREN POR ARRIBA!! JAAAAAAAAAAAAAJAJAJAA

Auxiliar 2:

JAJAJAJAJAJA (comida saliendo de la boca mientras se reía) JAJASJAJSJAJAJAJA

Sin comentarios. Y disculpen por el vocabulario.