pedidos


El viernes pasado recibí un mail del productor del programa No somos nadie, que conduce Juan Pablo Varsky en fm Aspen. Habían leído un post de este blog y querían hacerme una entrevista. No les avisé a mis lectores porque estaba muerta de vergüenza y tenía miedo de meter la pata con mi tos de pobre o de no parar de decir eeehhh, esteeeee. Los que me escucharon dijeron que hablé como ser humano, con eso me alcanzó.

Mucha gente me mandó mails ofreciendo ayuda, por eso, hablé con las docentes que más quiero y entre las tres pensamos en todo lo que nos hace falta. A saber:

Las escuelas donde trabajamos necesitan libros de todo tipo, radiograbadores, material didáctico, juegos de mesa, etc. También necesitamos fondos para ventiladores, vidrios y puertas. Yo no quiero recibir dinero, voy a hablar con el director de una de mis escuelas para que me dé una idea de cómo hacer para recibir ese tipo de donaciones.

Las familias de nuestros alumnos necesitan ropa, calzado y materiales para construir sus casas, pero no sólo eso; muchas cosas que pensamos que no van a servir, para ellos es muy útil. Estoy hablando de familias que no tienen sábanas, cubiertos, ollas, árboles de navidad, manteles, en fin; no tienen nada. Todo lo que puedan donar, si está en buen estado, va a ser de muchísima ayuda.

No quiero olvidarme de Miguel, parte de lo que se junte va a ser destinado a su familia.

También pueden ayudar a los chicos que viven en el barrio Libre Amanecer, esas familias están tratando de salir adelante pero les falta de todo, para saber un poco más, pueden pasar por el blog de mi compañero y amigo Juan.

Espero que cada uno de ustedes pueda ayudarnos con lo que pueda, el que quiera ir a visitar los barrios o asegurarse de que lo que donó llegó a la escuela, puede hacerlo. El que no pueda acercar su donación a la escuela o a mi casa (en Once), yo puedo ir a buscarla.

Ahora, pedido especial de las docentes: A nosotras nos encantaría poder darle a cada uno de nuestros alumnos un juguete para esta navidad. Porque sabemos cómo lo van a disfrutar y nos encanta verlos sonreír. Prometemos sacarles fotos y mandarlas por mail, les puedo asegurar que se van a sentir tan felices como nosotras cuando vean sus caritas. Pueden colaborar con todo tipo de juguetes, nuevos o usados (pero en buen estado).

Si nos ayudan, este año va a terminar mejor para muchos chicos que necesitan de todos nosotros. No nos olvidemos de ellos.

El viernes pasado corría de una escuela a la otra cuando llegué a la parada del colectivo y vi un perro manchado de sangre. Inmediatamente miré para otro lado, algunos dirán que soy mala, pero en los barrios donde trabajo se ven animales en mal estado todo el tiempo, no se puede ayudar a todos.

El colectivo no venía. Volví a mirar al perro, que estaba sentado y quietito y él a su vez me miró a mí. Ahí me di cuenta que tenía la cabeza abierta. Intuyo que le habían dado un machetazo justo arriba de los ojos, el tajo medía como quince centímetros. El perro me miraba y miraba al piso, las gotas de sangre corrían por su hocico. Yo estaba horrorizada. La herida era enorme, se podía ver el hueso. No sabía qué hacer, hasta que así de la nada vi a lo lejos a una compañera de trabajo, la llamé desesperada y vino corriendo. A ella también la superó la situación. El perro estaba tranquilo, intacto de no ser por esa herida horrible y profunda. Entramos a la ferretería y nos dijeron que lo habían encontrado así unas cuatro horas atrás. Que habían llamado al antirrábico de Lomas de Zamora pero que no se querían hacer cargo.

Preguntamos dónde había una veterinaria y nos fuimos, dejando al perro con una señora que se había acercado. Cuando llegamos, uno de los veterinarios estaba sentado tomando mate. Le contamos lo que pasaba y le pedimos que nos acompañara a ver al perro, que le pagábamos lo que pidiera si lo sacrificaba. Nos dijo que no, que teníamos que llevarlo hasta la veterinaria. Nosotras le explicamos que era imposible cargarlo en un remís, que nadie iba a querer subirlo a un auto y que incluso intentarlo podía ser peligroso para nosotras. No había caso. Le ofrecimos pagarle más, lo que él pidiera, y dijo que no. Indignadas, lo insultamos un poco y salimos. Mi amiga se fue a tomar un remís y yo, con toda la tristeza y el miedo que me había producido esa escena tan violenta, volví.

Cuando llegué el perro no estaba. Entré a la ferretería y el dueño me dijo que al ver que no volvíamos, la señora que habíamos dejado con el perro comenzó a acariciarlo. Como el perro se dejó, lo alzó y se lo llevó caminando a la veterinaria.

Yo me quedé atónita. Esa mujer había decidido cargar un perro grande y pesado en las condiciones en las que estaba unas cinco cuadras. Me sentí tranquila, por lo menos el perro había recibido ayuda. Ya estaba llegando tarde a la escuela, así que decidí tomarme el colectivo y no ir hasta la veterinaria a ver qué había pasado. Ahora me arrepiento de no haberle agradecido a esa mujer.

No iba a contar esta historia, pero esa mujer me recordó a mi amiga virtual Alejandra, que levantó un cachorrito muy lastimado de la calle y ahora, ya recuperado, necesita un hogar. Si alguno de ustedes conoce a alguien que lo quiera, contáctense conmigo a labonaerense@gmail.com

pepo antes

pepo antes

pepo ahora

pepo ahora

¿Se acuerdan cuando les conté sobre el barrio Libre Amanecer? Bueno, ahora está todo mucho más tranquilo, el tema es que faltan recursos para seguir mejorando las condiciones de vida de las tantas familias que habitan el barrio.

Desde el blog de mi amigo Juan Cinza les paso esta entrada, les recomiendo que la lean y espero puedan colaborar, estos pibes hacen mucho por Libre Amanecer.