Romi y su muñecaHoy llegué cansada a mi casa. Dos de mis alumnos de Budge se pelearon por unas pocas bolitas. Porque en la escuela donde trabajo las bolitas cotizan alto, y en el caso de las chicas se entretienen jugando al elástico. Los juguetes que tienen son viejos y están sucios, fueron de otros chicos antes de llegar a sus manos.

Unas semanas atrás, Romina me esperó en la puerta de entrada para mostrarme una muñeca que había encontrado revolviendo la basura. La lavó, la peinó y su mamá le hizo un vestidito sencillo. Ella estaba feliz. Recordé que para una navidad recibí una muñeca parecida y estuve de mal humor todo el día, porque quería una Barbie. Ella me preguntó si me parecía linda y le dije que era la muñeca más hermosa que había visto en mucho tiempo.

Cuando estaba saliendo de la escuela siento que gritan mi nombre, era Romi, venía corriendo con su muñeca en brazos. Cuando le pregunté qué quería me dijo: “Seño, si a vos te gustó tanto te la regalo”

Tuve que disimular, los ojos se me llenaron de lágrimas. Le dije que no, que gracias, era su muñeca desde el momento que la rescató de la basura, así que era justo que ella se la quede.

Esa tarde fui al cumpleaños de la hija de un amigo de mi novio. Entré a su habitación y era todo lo que un chico puede desear: disfraces, decenas de barbies, accesorios, libros, juegos de mesa; era el cuarto perfecto. Pensé en Romina y me dieron ganas de llenarla de juguetes. Después pensé en todos mis otros alumnos. Y me dí cuenta de que no es tan fácil.

Me gusta leer en el colectivo. Como voy al revés de los demás (cuando todos vienen a capital, yo voy a provincia) siempre viajo sentada. Hoy leía un libro nuevo: Violencia y escuela, y pensaba en los episodios que tuve que denunciar el año pasado (ya les contaré), sobre todo uno muy grave, que llegó de improviso y no me sentí preparada para afrontarlo.

Pienso también que en los profesorados nos enseñan a evitar el contacto físico con los chicos. No debemos abrazarlos. Apenas un beso frío, para que no haya peligro de que un padre nos denuncie, o que el chico se encariñe demasiado con nosotros. Pero eso no lo puedo cumplir. Mis alumnos buscan contensión, afecto, abrazos. Yo no puedo negárselos. Ellos se sienten más cómodos conmigo para contarme luego lo que les pasa, porque algunas veces es terrible, y eligen la persona más cercana en el ámbito escolar. Les quiero transcribir un párrafo que me gustó del libro:

…”Según varios estudios en la materia, gran parte de los adultos que en su infancia crecieron en hogares violentos no repitieron ese modelo con sus hijos y pudieron consolidar familias unidas por lazos de afecto y buen trato. Cabe preguntarse cómo pudieron crear un nuevo modelo. Sus historias tienen un elemento en común: la presencia de un adulto confiable que los cuidó, creyó en ellos, les dio apoyo en situaciones de extrema necesidad, los protegió y les mostró que existe otra forma de amor y cuidado. Tal vez fue de uno de sus padres, quizá su abuelo o, por qué no, su maestro.” [1]

Entonces; por más que nuestro trabajo como docentes no sea ser madres, tías o abuelas, la escuela de hoy nos impone la tarea de abarcar las necesidades de nuestros alumnos. Podemos estar en contra: la escuela de hoy es para muchos sólo comedor cuando no debiera ser así, podemos quejarnos: nos desgasta, nuestro trabajo no es debidamente remunerado, podemos rendirnos y pulular por la escuela desganados, quejándonos de nuestra profesión. Lo que sé es que nadie nos obliga a ejercer la docencia.

Creo que esto tiene que ver con el sentido de compromiso. Como dijo Freire: “El compromiso sería una palabra hueca, una abstracción, si no involucra la decisión lúcida y profunda de quien lo asume. Si no se diera en el marco de lo concreto

Yo, por ahora, me siento con ganas de seguir aprendiendo y disfrutando de esta profesión. Pero el día que deje de hacerlo, sin duda alguna, voy a cambiar de trabajo.

[1] “Violencia y escuela” Averbuj, Bozzalla, Marina, Tarantino, Zaritsky (comp.). Editorial Aique. Año 2005.

En la escuela de Fiorito:

Alumna inquieta:

Seño, meiaigoutudebatrum? (¿Puedo ir al baño?)

Yo:

No, esperá al recreo, hace cinco minutos que empezó la hora! (en inglés)

Alumna inquieta:

Es que necesito goutudebatrum, seño!

Yo (con cara de “todas dicen lo mismo, no nací ayer”):

No, ahora copiá y después vas.

A los pocos minutos se acerca al pizarrón y me da este papel:

Yo:

OK, go.

No hablo de ella. Esta Luz es otra alumna de mis escuelas de Budge. También de 4to. grado.
A principio del año, cuando me enteré con qué grupos iba a trabajar, les pregunté a las maestras el background de cada chico y tomé nota. Este año ya sé todo de todos desde marzo. Por eso me enloquecía saber que Luz vivía con su abuelo, que tiene antecedentes por violación. Luz venía sucia, despeinada, descuidada y sin útiles. Me contó que su mamá la había abandonado para irse a Misiones con su bebé y su nueva pareja. Que a ella la dejaron atrás. Yo pregunté qué se podía hacer. Lo cierto es que ya se estaba haciendo, la escuela buscó al papá de Luz y se iniciaron los trámites para que se la lleve a vivir con él. Ahora, dos meses después, Luz es otra. Su nueva familia la cuida mucho, la novia de su papá le hace los peinados que a ella le gustan y nunca deja de ir a buscarla a la salida, aunque ella sabe volver sola. Conocí a su papá y lo ví contento con su nuevo rol. No sé. Los tres parecen felices. Y Luz tiene otra mirada desde que tiene a su papá y a su “nueva mamá”.

Es raro, cuando una ve tantas cosas feas por día tiende a descreer de las buenas noticias. Solo espero que Luz tenga un hogar hasta que ella decida formar el suyo.

Mañana:

Veo al señor que necesita la silla de ruedas (Voy a hacer update acá de lo que pase con él, también de los distintos chicos que voy nombrando).

Voy a postear una historia que termina bien. No son todas malas noticias por allá.

Y voy a llevar la cámara al trabajo. A ver si sale algo digno de mostrar.

Los miércoles me quedo en Capital y tengo un día normal. Me refiero a que no paso de una realidad a otra. El resto de los días me tomo el bondi en la esquina de mi casa y cuando me bajo es otro entorno, otra gente, otras reglas.

Entonces pude utilizar el día para tener clases con alumnos particulares, ver Dexter, escuchar tangos y a Goran Bregovic, comprar libros y comer como bestia. No pienso demasiado en la villa los miércoles. Trato de no hacerlo. El miércoles es mi día Palermístico.

Supe que mi día empezaba mal cuando llegando a la parada, mi colectivo favorito, (el 188 rápido) burlaba un semáforo en rojo y me condenaba a esperar veinte minutos hasta el siguiente. Cuando pierdo el bondi sé que llego tarde a la escuela. No existe tal cosa como resignarme y tomar un taxi. Si le llego a decir a un tachero “Itatí y Camino negro” se mata de risa. Además me fundo.

Ahora, de ahí a pensar que iba a ver cómo carneaban un lechón en Fiorito, así, de la nada, hay mucha distancia. Me sentí adentro de “Cuidad de Dios”. A ver, ya sé que se matan animales para comer, pero ver el modus operandis no está en mi schedule. Llegar a la escuela y enterarme de la muerte de la hermana de una alumna por no conseguir remís para llegar al hospital, me superó.

Mientras, en Capital, mi novio se divierte con Twitter.

Say no more.

El viernes fuimos al teatro con mis alumnos de 4to grado de la escuela de Budge. Las maestras vendimos rifas, pusimos plata, pedimos descuentos, ya que la entrada+bus estaba $8.50 y pocos podían pagar esa cantidad. Pero todo fue alegría para los chicos, ninguno había ido a un teatro antes, tampoco a un lugar tan “lujoso”. Estaban entusiasmados con todo. Fue increíble ver sus caritas sonrientes.

Como llegué temprano a la escuela, esperé un rato en la cocina, con las auxiliares. Juro que traté de entablar conversación, pero me sentí outsider total. A continuación un pedacito de la charla con la que me encontré:

Auxiliar 1:

JAAAAA SÍII, ESA ES UNA YEGUA DE MIERDA, LA HIJA DE PUTA ANDUVO CON MI MACHO, VOS LA CONOCÉS, NO?

Auxiliar 2:

SÍI, COMO NO LA VOY A CONOCER A ESA CONCHA SECA, EL MARIDO SE MATÓ, EL MUY PELOTUDO

Auxiliar 1:

SÍIII, EL CULEADO SE PUSO EN PEDO Y SE QUEDÓ DORMIDO EN LA VÍA, Y LE PASÓ EL TREN POR ARRIBA!! JAAAAAAAAAAAAAJAJAJAA

Auxiliar 2:

JAJAJAJAJAJA (comida saliendo de la boca mientras se reía) JAJASJAJSJAJAJAJA

Sin comentarios. Y disculpen por el vocabulario.

Matías es uno de mis alumnos de 4to. grado de una escuela de Budge. Es agresivo, violento, su humor pende de un hilo todo el tiempo. La maestra me dijo: “no hay mucho que hacer, si te molesta en la clase mandámelo a mí o a dirección”. Pero hace un mes le pedí que se siente conmigo (en el escritorio) y que trabaje desde ahí. Él lo tomó bien, es el único que lo hace y se siente especial por eso. Ayer, que fuimos al teatro, no se despegó ni un momento de mi lado. Y cuando pudo saludar a los personajes de la obra personalmente yo le saqué muchas fotos, fue como mi hijo toda la tarde. Tenemos una conexión especial. Yo logré que haga caso y que se porte bien. Cuando llegamos a la escuela estaba su mamá esperando. Por primera vez la ví; se notaba que no se había peinado en días, estaba sucia y su piel ajada, me llamó la atención ver que tenía un solo diente. Le pedí un minuto para contarle los progresos de Matías. (Esta charla ocurrió con Matías presente)

Yo:

Hola señora, yo soy la profesora de inglés de Matías, quería charlar un minutito con usted.

Madre de Matías:

No me interesa, ya sé que se porta como el culo

Yo:

No! justamente de eso quería hablarle, está trabajando bien y adem…

Madre de Matías:

Mire señorita, mi marido no aparece hace días, y el Jonathan está preso, yo no tengo tiempo de ocuparme de éste.

Yo:

Pero señ…

Madre de Matías:

Yo estoy viendo si se lo dejo a una vecina, porque mi cuñada no lo aguanta, pero yo no lo quiero tener más, yo quiero que vuelva “el yoni” a este yo nunca lo quise.

Yo:

Mati, nos vemos el martes amor, que pases lindo finde, cualquier cosa me llamás.

Y le dí un beso.

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